Jan 02 2009

¿Cuál es tu deseo para el 2009?

El año 2008 ha quedado atrás y con el se fueron esos días donde todo era color de rosa y días difíciles, donde no te daban ganas de salir de la cama por miedo a enfrentarlos.

Cuando era niño, y pasaban las 12, cerca de la1, odiaba el año nuevo. Toda mi casa se llenaba de gente, entre familiares y desconocidos, empezaban a llegar con sus cajas de cerveza, mi tío pepe encendía la radio y sintonizaba una de esas emisoras donde pasaban pura música bailable sin interrupciones. Yo, en cambio, me quedaba en mi cama, acostado como una cáscara de plátano, con las manos en las orejas para no escuchar el ruido que hacían, hasta que finalmente me quedaba dormido.

Aunque había épocas en las que daban la 1, 2, 3, y no llegaba pero ni el vecino a saludar o la vecina molestosa que siempre llegaba a pedir una tacita de azúcar. Apenas y sonaba el teléfono, plan de 2 de la madrugada, porque de 12 a 2, extrañamente nunca había servicio o estaba congestionado. Eran tiempos aburridos para ellos, mis padres que igual brindaban, pero se iban a dormir temprano. Yo, en cambio, desde las 10 de la noche me gustaba recostarme en el sofá, mirando los ranking, desde las mejores y peores noticias del año y los ranking musicales, era realmente reconfortante pensar que mientras daban las 12 y yo estaba como un estropajo en mi mueble, del otro lado de la pantalla, había gente que hacia la cuenta regresiva con sus copas de champagne en mano, festejaba con fuegos artificiales y brindaban contigo deseándote un feliz año venidero, al menos me hacían sentir menos solo y con ganas de crecer para estar del otro lado.

No recuerdo de niño, haber asistido a alguna fiesta familiar que a veces organizaba alguna tía, más bien recuerdo siempre quedándome solo, como ya dije antes, en mi cama o frente al televisor. Intentando entender porque tanto desparpajo y euforia por embriagarse, años después lo entendería.

Lo que si era tradicional en mi casa, era armar un gigantesco muñeco de aserrín, vestirlo de algún personaje que quisieras quemar – entiéndase por quemar – dejar atrás todo esa mala suerte que ese personaje haya vivido en el año, para que como una ave fénix, resucite y empiece con buen pie el año nuevo. En casa siempre quemábamos a papa o a mi abuelo. Un año recuerdo me quemaron a mi, pero no recuerdo exactamente cuando o si mi suerte cambio ese año.

Para cuando tenia 16 años, una vez acabada la cena, abandonaba mi hogar para encontrarme con mis amigos. Nos emborrachábamos como vikingos en alguna esquina, casa o club, y cantábamos el himno del colegio y la ciudad y nos hacíamos promesas sobre el futuro. Como que siempre estaríamos juntos, nos abrazábamos y brindábamos.

De aquellas épocas, las fiestas de año nuevo que más recuerdo, son dos. La primera la pase en la casa de alguien, y digo alguien, porque no recuerdo como llegamos ahí, apenas conservo imágenes borrosas de estar con mis amigos cercando dos cajas de cerveza y del otro lado de la casa, un grupo de chicas, y una me gustaba. Ya dominado por el alcohol en la cabeza, me imaginaba bailando con ella, besándola, anotando su teléfono, tanto así que busque una servilleta y no se de donde conseguí un lapicero. Debe haber sido tanto mi afán por acercarme que creo que finalmente lo conseguí y digo creo, porque no recuerdo si bailamos, agarramos, o anote su numero, lo único que recuerdo es caminar ya de día recontra ebrio arrastrándome de poste en poste hasta llegar a mi casa. Días después, un amigo me confirmo que me vio besándome a esa chica, yo lo único que recuerdo era el ardor de mis rodillas, espalda, cuello y hombros producto de tantas caídas y mi bolsillo lleno de tinta roja.

La segunda fiesta que recuerdo con entusiasmo, tuvo lugar en un establo, muy conocido en mi ciudad, por organizar en aquellas épocas glamorosas fiestas de año nuevo, recuerdo haber llegado con mis amigos, los de siempre, éramos casi toda la promoción el colegio ahí reunidos, en busca de apareamiento, para cuando la noche se había convertido en día, me vi en medio de una lluvia de piedras, el gracioso de un amigo había provocado una pelea de dimensiones colosales, yo como no me quise quedarme atrás, agarre mis piedras y empecé a lanzarlas sin dirección, para cuando recobre la razón, estaba sentado en un taxi, camino a casa, con dos piedras en mi bolsillo y no sabia porque. Cosas de adolescentes.

También he pasado años nuevos con novias. En campamentos, playas, club sociales, todos muy divertidos y diferentes. Recuerdo con “M”, haber acampado junto con unos amigos en una playa llamada Puemape. Llegamos con un día de anticipación, era mi primer campamento con una chica, lleve parrilla, bolsas de dormir, lámparas y un colchón inflable. Iba a ser nuestra primera noche juntos y no iba a dejar pasar la ocasión de acostarme con ella. Para cuando llego la noche, estaba tan ebrio, que vomite toda la carpa, al siguiente día “M”, se fue a dormir con su amiga a la carpa del costado y yo me quede solo como burro en primavera y el olor a mierda de mis vómitos.

También he pasado noches horripilantes. Solo en un rincón de una fiesta, con un vaso de whisky en la mano, con el corazón estrellado producto de alguna ruptura reciente. Recuerdo como si fuera ayer, aquella fiesta en el Jockey club. Asistí con mis amigos, creo que para intentar contagiarme de sus gracias y payadas, pero sobre todo porque me sentía solo, fue el fin de año mas corto de mi vida, para cuando dieron las 12 y media ya estaba como carreta, dando vueltas por toda la fiesta, hasta que decidí salir, tomar mi taxi y desaparecer. Puto año nuevo, me decía, menos mal que ya acabaste, mientras regresaba mareadito a mi cama.

Para terminar debo decir, que este año aprendí muchas cosas. Aprendí que el trabajo no lo es todo, que muchas veces uno sacrifica el tiempo que puede dedicarle a su novia, pero este no sirve de nada si ella no te da ese soporte y energías para seguir adelante para alcanzar tus sueños.

También aprendí que tener alguien que te cuide, ame, divierta, entregue su corazón, es lo mas valioso, que uno debe aprender a cuidar. Y que se necesita mucho temple y valentía para no caer a las seducciones.

Este año que acaba de esfumarse también conocí el odio y la envidia. Es rico despertar en cierta gente ese sentimiento avinagrado, por lo lograr tener lo que ellos no pueden alcanzar por si solo y disfrutan haciéndote daño. Es parte del equilibrio, no todo puede ser paz y amor y a veces es necesario odiar y que te odien.

Este año confirme que no soy bueno para amar. Conocí una chica francamente extraordinaria, merecedora de un novio menos inmaduro que yo. A prueba de balas, un superman que la pudiera llevar a todos lados sin miedo a caerse. Uno más juicioso y encaminado. Que sea más atento y la haga sentir única. Por eso termine cediendo a las tentaciones del placer más barato y segundero. Termine por perderla y tal vez sea difícil pero no imposible recuperarla.

Esa será mi promesa para este año, aprender a convivir con mis múltiples identidades, a encontrar ese nexo mágico que los une. Y a luchar, por que esa chispa que aun late entre ella y yo, no se apegue. Ignoro el futuro de todo lo que hago, puede sonar un poco presuntuoso, pero se que alcanzare todo lo que me proponga. He comenzado con el pie izquierdo, ¿pero quien es infeliz todo un año? Todo depende de uno mismo y de cómo tome las cosas que le toca enfrentar. Hoy sufrí un accidente mientras estaba en el trabajo, se recrudeció un dolor que tengo en la espalda y con las justas podía caminar, y mientras iba con destino al doctor, me encontré con una gran amiga que en lugar de compadecerme, me dijo: “Ya vez eso te pasa por andar haciendo movimientos adolescentes que a tu edad ya no es recomendable”. Me tomo de la mano, la apoyo en su hombro y me acompaño al doctor. Iba maldiciendo mi suerte y termine sonriendo a su costado.

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Dec 26 2008

Mis regalos de Navidad



ABRAZO, originalmente cargada por Pedro J medina.
La Navidad volvió a abrirse pasos en estos días, con sus villancicos odiosos, luces musicales, árboles recargados de decoración y candelillas sostenidas por mocosos irreverentes. En lo que a mi respecta, la navidad en estos tiempos siempre me devolvió la fe y la esperanza de que la magia existe. Aquella que siempre aparece al final, cuando el año esta haciendo agua sus últimos días y tu existencia sigue sin cobrar sentido.

Recuerdo de niño, aguantando a la mala que sean las 12 para junto con mis padres, subir al niño Jesús. Debo confesar que lo único que me importaba en esos años, era que sean las 12 para abrir mis regalos, jugar con las candelillas y comer panetón con aceituna. Era lo mejor que me podía ocurrir, abrir un montón de regalos, en medio de la sala, rompiendo con desesperación el papel regalo con el que venían envueltos y esperando encontrar ese juguete que tanto estabas soñando tener y que con concha habías estado reclamando te compren días antes.

Conforme fui creciendo, la navidad se convirtió en un ritual más cotidiano y aburrido, los mismos regalos de siempre de los tíos que creían que no crecías, uno tenia que poner su carota de asombrado y esa babosa sonrisa para hacerte cómplice de su entusiasmo. Para cuando tenía diez años, los regalos fueron cambiando, de juguetes a vestuario y/o accesorios, al principio te fascinaba, pero después conforme los gustos se iban refinando, ya el color amarillo chilloso no encajaba con tu estilo de vestir, y terminabas usando toda esa ropa solo para dormir, pero para salir a la calle ni cagando.

Recuerdo a mi tío Miguel, el tiene su cadena de tiendas de ropa, siempre después de la cena, llegaba en su camioneta con mis primas e invadían nuestro hogar, nunca le ligo uno de sus regalos, sus polos, camisas y pantalones, terminaban o bien para el diario o olvidados en el ropero apolillándose, obviamente mientras habría sus regalos ponía cara de cojudo agradecido, creo que al final termino por darse cuenta, porque nunca mas me volvió a dar un regalo, eso me pasa por mal agradecido y superficial. Ya se lo que van a decir, que lo importante es compartir y que la intención es lo que cuenta, y que lo importante es pasarla en familia, que los regalos son secundarios. Claro, como no, pero no es real, todos quieren que les regalen algo que les gusta. De acuerdo, voy a reconocer, que al menos siempre me han regalado algo y nunca me he quedado con las manos vacías, supongo que habrá muchos que ni siquiera reciben un jabón de tocador por estas fechas.

Para cuando tenia 16 años, ya ni siquiera me quedaba al tradicional intercambio de regalos, es mas, recuerdo, como jodia a mi madre para que sirviera rápida la cena, y supongo que a mis amigos le pasaba los mismo, porque ni bien nos daba las 12 y media, ya estábamos todos reunidos en la casa del chino, con todas las ganas de pegarnos la bomba del año, que solo seria superada por la de año nuevo, pero eso será motivo de contar en otro post. Que auto-reflexión, ni ocho cuartos, éramos adolescentes, se suponía que debíamos ser rebeldes e irresponsables, así que nos comportábamos de acuerdo a las circunstancias. Lo triste venia el 25, cuando ya todo resaqueado me levantaba al medio día, no encontraba a nadie en casa, porque mi familia había salido a saludar a su familia y por ende me quedaba solo en casa, con dolor de cabeza y sin cena, pensando en el futuro.

Más o menos así transcurrieron mis siguientes navidades, hasta los 22, cuando por fin coincidió una navidad con estar con alguien. Seamos honestos y dejémonos de vainas, cuando tienes enamorada, la única que puede darte un regalazo es tu chica. Nadie más. Es ella la que te ha oído hablar a lo largo de todo ese tiempo sobre ese disco que tanto te gusta, o de ese polo o lentes que vieron juntos en una tienda y no pudiste comprar porque estabas misio.

Es ella la que se tomara el trabajazo de ir hasta al centro comercial, recorrerlo de pies a cabeza ida y vuelta una y otra vez, e incluso ir hasta la cachina, si es posible, para conseguirte ese regalo que cuando lo abras, pongas tu cara de baboso, y te deje con la boca abierta. Ella no escatimara en precios o rebajas, con tal de darte el obsequio. Y se tomara la molestia de buscar esa bolsita de regalo que encaje perfecto y pensara miles de horas hasta quedarse sin neuronas sobre que nota escribir en esa tarjetita que también le ha costado sudor conseguir.

¿Díganme, quien si no ella, se tomara la molestia de hacerte el mejor regalo posible?, ¿tu mama, tus hermanas, tus primas, tus amigas? ¡Háganme el favor! Los parientes por más estima y cariño que te tengan, solo saben regalar tonteras. Por ejemplo, mi mama, todos los años me regala intercaladamente o un juego de toallas amarillas o interiores, encima en packs, es decir, calzoncillos más medias o calzoncillos más polo cuello v, no se porque siempre mi madre se ha preocupado por mis interiores, será que en el fondo nunca ha dejado de cambiarme como cuando era un mocoso que se hacia la pichi cada rato. Solo recuerdo que solo un año me regalo una colonia Bravo, de esas que vienen en cajita, con esos lemas alusivos a que si lo usas atraerás un montón de mujeres, como si con esa poción mágica en tu cuerpo te convertirás en un sexy boy, y que las mujeres se te pegaran como moscas a la miel, ya hubiese querido carajo que sea cierto.

Lo cierto es que cuando estas con novia en navidad, apenas dan las doce tienes la garantía de que recibirás una llamada. Díganme si no es ridículamente conmovedor que alguien que no sea tu pariente se preocupe exclusivamente por ti con un regalo que nadie mas te compraría e incluso se hablan por teléfono toda la madrugada, haciendo una reflexión de lo bien que van marchando la cosas y atreviéndose cándidamente a hacer planes futuros juntos.

En cambio cuando estas solo, no te llama nadie. Ni el perro, preocupado mas por esconderse de los cuetones o atorándose en un rincón con un hueso de pavo que uno de los tíos acaba de lanzarle a escondidas. Dan las 12, 1, 2, y uno como huevon sentado en el sofá, viendo alguna película navideña y tu celular no suena ni de casualidad, tanto así que hasta empiezas a dudar si hay señal así que lo reinicias una y otra vez. A lo mucho recibes un mensaje de texto, y cuando todo emocionado lo abres pensando que es alguna ex, que se ha acordado de ti, caes en la cuenta de que es un mensaje de telefónica, deseándole feliz navidad a todos sus usuarios y recordándote no olvidar pagar la mensualidad antes de año nuevo, como adivinando que por la depresión no te vayas a acabar todo tu sueldo en alcohol para olvidar tu ridícula situación.

Encima no puedes ni siquiera salir con tus amigos porque del grupo, eres el único huevon que se ha quedado sin enamorada y obviamente no vas a ir a hacer mal tercio, así que inviertes la nochebuena, comiendo pavo y panetón como un cerdo y en tomarte todo el champán que trajeron los tíos, luego, medio borracho, te armas de valentía, agarras tu celular y terminas cagándola, mandándole un mensaje a tu ex y te vas a dormir hasta las 5 esperando una respuesta que nunca vendrá, para luego tumbarte en la cama sin cambiarte de ropa.

Este año la he pasado sin novia, parece una maldición, porque siempre dejando una navidad, estoy solo por estas fechas, pero al contrario de otros años no me sentí tan solo, porque ella me regalo el mejor regalo que tal vez, si hubiésemos estado juntos no se le hubiese ocurrido.

Llevamos algunas semanas separados físicamente, pero conectados, me atrevería a decir mentalmente, así que, como por arte de magia, el 23, casi por casualidad le envié un mensaje de texto con tan solo su nombre, ella me llamo enseguida y con el pretexto de que me ayudara a buscar el regalo para mi hermana, nos encontramos en una de nuestras tiendas favoritas, ese día almorzamos juntos, la pasamos como los viejos tiempos. No se si fue la nostalgia, la melancolía o la emoción, pero tenia unas ganas de abrazarla, pero eso no sucedería hasta el día siguiente, cuando después de enviarle con una amiga un presente, ella me busco para regalarme ese abrazo que tanto había ansiado y fue el regalazo. Una gota de esperanza a mi tan magullado estado de ánimo. Hasta hoy cada vez que lo recuerdo se me escarapela el cuerpo y sufro ligeras taquicardias.

Con este post, acaso el ultimo del año, cierro la temporada 2008, y les deseo hayan pasado una feliz navidad. Espero que Papa Noel se deje de sonseras y en lugar de más ropa interior me devuelva a mi chica.

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Dec 15 2008

Canciones corta venas



Selfportrait, originalmente cargada por m_ramos.
Estoy sentado frente a mi laptop, en last.fm suena esa canción que detiene el palpitar de mi corazón, con ese melodioso fondo de piano, y esa voz acongojada que trasmiten el dolor del autor en sus palabras dándole un gracioso aire de ritmo corta venas que la hacen perfecta para la ocasión. No se porque diablos cada vez que estamos con el corazón roto cualquier canción encaja con nuestra difícil situación sentimental. Yo cada vez que escucho una canción de esas, me pongo muy mal: me sudan las manos, mi ritmo cardiaco se acelera y me invaden los recuerdos. Lo peor es cuando la canción es aquella que alguna vez compartimos juntos, se me caen las lagrimas, sin querer me invaden las ganas incontrolables de saber de ella, y mis ojos se nublan como un suicida camino al precipicio.

Debe ser nuestra naturaleza autodestructiva, que cada vez que hemos perdido a un ser amado, nos invade ese deseo caótico de escuchar música y que esos ritmos se conviertan en cómplices de nuestro dolor, mientras el tiempo transcurre cada vez mas lento, y los recuerdos nos cagan la mente, tirando al tacho la compostura y el alma sale a relucir para enseñarnos el desparpajo de persona en la que nos hemos convertido.

Es por eso, que cuando me siento así, no paro de escuchar y leer las letras de esas canciones. No me importa si cada canción es una puñalada que cae como un kamikaze directo a mi corazón, alzo los hombros y me digo que chucha, total, peores crímenes se cometen en la humanidad. Es por eso que me hago de la vista gorda con mis sentimientos y me lleno de imaginación para transcribir mis pensamientos en algún párrafo sonsonazo que zanje mis delirios, mientras la melodía golpea mis taponeados oídos.

Ahora comprendo a todos esos canta autores que escriben con afán enfermizo sobre el amor que perdieron, conservan o sueñan alcanzar. Dicen que las canciones mas espinosas salen directas del corazón, esperando aterricen en los oídos de esa persona a la que quieres escuche tus lamentos, suplicas y peticiones de perdón, anhelando una oportunidad. Ahora entiendo a esos románticos de Saenz, Arjona, Iglesias, Ziñago, discúlpenme si alguna vez me sume al grupo de muchachos rebeldes que no conocían el amor y calificamos sus canciones con afán concienzudo como: “huevadas escriben”.

Además están todas esas chicas guapas al borde del soponcio, que los siguen y lloran sus canciones, por su alto poder romántico. No es que también ha ellas las hayamos calificado como estúpidas mujeres lloronas que desperdician sus días confeccionando y desmenuzando con mucha ternura cada uno de los mensajes de sus canciones. Pero ahora las comprendo, porque hoy me siento como un estúpido boxeador que ha sido tirado a la lona por un potente knockout, y que saborea en el suelo la empatía que producen en si mismo aquellas canciones.

Recuerdo que una de las primeras canciones que sacudió mi paupérrimo corazón, fue “Yellow”, de “Coldplay”. Sospecho que la empatía de ver a un desolado muchacho con capucha gritando en la playa bajo la lluvia: “mira como las estrellas brillan por ti” – me cautivaron, porque era justo lo que yo pensaba en aquel instante de aquel amor adolescente, que desenmascaro a ese manganzón inmaduro y romántico que en el fondo soy y termine llenándola de excesos que solamente se pueden explicar por ese sentimiento que nos hace hacer cojudeces y exponer sinceramente el corazón para que luego lo despedacen como Jack el destripador.

Más de una vez he oído a mis amigos(as) referirse de una u otra canción que encajan perfectamente con la experiencia por la que están pasando, de una manera melancólica, con aquella expresión en su rostro, que revela debilidad, como si antes sus ojos estuviera expuesta la kriptonica de Superman, y sus fuerzas se fueran a la mierda para mostrar el pertrecho de persona que emula con énfasis repetitivo y hasta el cansancio su verdad.

Los círculos del amor, siempre empiezan y terminan cerrándose con canciones, que nos recuerdan lo afortunado que somos al principio cuando todo es color de rosa y lo opuesto durante aquellas noches solitarias donde el recuerdo nos pone al borde de la neurosis, provocándonos ataques de pánico sentimental. Hoy me paso las noches escuchando a mis héroes: James Morrison, Andy Davis, Ben Lee, Jon Mclaughlin, Jack Johnson. Discúlpenme si no me desgarro las venas como los demás mortales con temas de Grupo 5, Luis Miguel, Alex Ubago o Menudo, pero es que aún me queda algo de decencia.

[Esta canción es la que ahorita esta sonando en mi estación de radio: James Morrison – If You don’t wanna love me. Dedicado a todos los que han caído tan profundo y aún no pueden salir…]

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Dec 09 2008

Mi refugio



Libri ::: Libros, originalmente cargada por *G@bry*.
Cuando me meto en problemas me refugio en mi laptop, escucho música en last.fm y escribo historias, no todas terminan publicadas en mi blog, pero me permiten expresar mi estado de animo de ese momento. No soy un escritor, tampoco pretendo serlo, pero me gusta imaginar que a través de mis historias, siempre habrá alguien que se identificara, y al menos me hará sentir aliviado de que no soy el único en problemas.

Pero debo confesar que antes escribía canciones, que traducían mis sensaciones y en complicidad con la música que siempre me acompañaba tomaba mi antigua guitarra y como un aprendiz de Jimmy Page, y con la voz ronca y testadura de Eddie Veeder, intentaba dar rienda suelta a mis composiciones, nunca supe si en alguna de esas sesiones contradecía las leyes de la composición musical, y al final que importaba si después de un Do Mayor no venia un FA Menor, lo importante era como sonaba, si me gustaba, rimaba y dejaba salir mi alegría o ira, había valido la pena las horas que me tomaba en componer. No es por exagerar pero debo haber escrito varias docenas de canciones, unas mejores que otras.

Yo solía pensar con ingenuidad, que algún día, me vería frente a un escenario de miles de personas, cantando mis canciones. Debo confesar que una vez estuve muy cerca, era mi primer año fuera del colegio y me uní a una banda de rock, “Marea Alta”, así se hacían llamar, llegue por intermedio de un amigo que era el baterista. Nos juntábamos en la sala de su casa, y para ensayar tocábamos canciones de los Beatles y Nirvana, un grupo de dos fanáticas despistadas, que se ubicaban en primera fila en los sillones de la sala, nos miraban perdidas y emocionadas a la vez. Yo supongo que debió haber sido por compromiso, una era novia de mi amigo y la otra quería ligar con el vocalista. Yo aun no tenía ninguna admiradora.

Una tarde me escucharon tocar una tocada, Alex, el vocalista sorprendido inmediatamente me interrogo, - ¿has escrito eso? -, y Carlos, la guitarra principal, enseguida empezó a darle forma, - ¡vamos a tocarla me dijeron! -, yo me arme de valor y tome el micrófono, y como Mercury empecé a chillar. No lo podía creer, como en un tronar de dedos, empezamos a sonar como una banda con música propia. Desde ahí me convertí en el canta autor principal del grupo y segunda guitarra, nuestro número de fans creció al doble, ahora se habían unido sus primas, y una me gustaba.

No paso mucho tiempo, hasta que organizamos un concierto, la pegada iba a ser en el local de un amigo en el centro de la ciudad, recuerdo que mandamos a confeccionar varios afiches que colocamos en los principales puntos de trafico del centro de la ciudad, si iban cincuenta personas, seria un éxito. Fue lo mas cerca que estuve de la fama, porque nunca llegamos a tocar, apenas se aparecieron nuestras amigas y novias que nos veían tocar todos los días en casa de Carlos. Después ingrese a la Universidad, y me dedique a otros vicios, pero nunca deje de escribir.

Hoy en día, he pasado de escribir canciones, a escribir post, todo por la culpa de Santiago Roncagliolo. El apareció en mi vida casi por casualidad, fue amor a primera vista y desde ahí, me enamore de sus escritos, no esperaba la hora que publicara un nuevo post, para devorarlo con ansias, y cuando pasaba mas de una semana sin publicar nada, me enfurecía, recuerdo que un día le deje un comentario bien agrio en su blog reclamando el porque de su abandono, desde ahí fui censurado; hasta que finalmente el chico se caso, se le dio por escribir otro libro y con la excusa de que necesitaba mas tiempo para el y menos para divulgar sus intimidades, abandono el blog.

Es así como a lo largo de los años he dejado atrás, mi guitarra, que hoy, apenas tiene cuatro cuerdas y esta empolvada en algún rincón de mi habitación, para refugiarme en mi laptop, y en mi blog, llevo 6 años escribiendo en el. El me ha visto despedir mis más sinceros temores, anhelos y claro mi relajo conchudo y desinteresado que a veces ejerce un extraño magnetismo. Aunque siempre mis post mas emotivos y sentimentales sobre ellas, han pugnado en la lista de los mejores, que han logrado salir a ese tipo galifardo e inmaduro, cuando le han roto el corazón.

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Dec 03 2008

Los años maravillosos



vives de recuerdos?, originalmente cargada por Victor Sepulveda Letelier.
A Winnie Cooper la he vuelto a ver. Con su cabello negro largo, siempre desordenado, uniformada, parada celestialmente detrás de un estante, con una sonrisa que atrapa a más de uno. Sigue tan igual como la recuerdo, me acerque, sorprendido y escéptico y tal como sucede en la serie “los años maravillosos”, nos dijimos “hola”, una y otra vez, sin dejar de reír como si fuéramos un par de estúpidos enamorados primerizos.

A Winnie, que en realidad se llama C, la recuerdo con afán kevinarnoldiano. No fue mi primera novia, pero ella, no tiene porque ser eso. Los verdaderos años maravillosos, no regresan con la primera enamorada, sino con la primera vez que te enamoras, y ella fue eso, mi primer amor, que es mejor.

De lunes a viernes a las 7pm, después del colegio, subía religiosamente al dormitorio de mis padres, encendía el único televisor a colores que teníamos en casa, sintonizaba el canal 9, me recostaba en la cama, y esperaba que sonara esa melodía tan armoniosa de Joe Cocker, que me gustaba tanto y daba inicio al programa, “los años maravillosos”. Al diablo con las tareas pendientes, lavar los platos, contestar el teléfono análogo que de vez en cuando replicaba, mientras estabas prendidazo viendo la serie, y querías que el mundo guarde silencio para que no te desconcentres. Mucho menos importaba si mama llamaba para cenar, que importaba que se enfrié la comida, o no faltaba por ahí los amigos despistados del barrio que llamaban para jugar un partidito en la pista, o si a tu hermana se le antojaba en ese preciso momento ver una novela llorona. Al menos en mi caso, me apoderaba del control remoto, y mientras duraba la serie, mi mundo era ese pequeño espacio frente a mi robusto televisor, imaginando ser Kevin Arnold, en busca de un amor verdadero y para siempre.

Supongo que todos alguna vez pasamos por los aprietos y aventuras en las que se metía Kevin Arnold, y nos identificamos con ese chiquillo romántico, soñador, indeciso, que idealizaba sus momentos de gloria, y dramatizaba cuando las cosas le salían al revés, pero que tenia un corazón de león para no huir cuando Winnie se metía en problemas y no lo pensaba dos veces para ir en su auxilio. Es mas, creo que en esos cuerpos treintañeros, muchos de nosotros aun llevamos dentro a ese Kevin adolescente que siempre regresa al bosque Harper, en busca de su primer beso, en busca de su primer amor.

Si alguna vez te sentiste como Kevin Arnold, tendrás que aceptar la existencia de alguna Winnie Cooper en tu vida, sinónimo de primer amor, amor de tu vida, la de siempre, la de ahora, la que regresa, la que no envejece, la que ahora ha vuelto a estar sola, la única que sabe, la ex novia perfecta, la novia que dura y durará, la esposa, la que te espera. Yo tuve mi Winnie, que en realidad es C, porque la vida también es una serie de televisión.

Winnie Cooper era la chica que vivía en la casa de al lado y que siempre esta volviendo. El episodio con el que singularmente me identifique fue el numero 57, “corazón roto”, cuando mi Winnie, que en realidad es C, termino conmigo, casi sin darme cuenta. Winnie Cooper trata de experimentar cosas nuevas, y actúa distinta, en un paseo al museo que comparten juntos, ella termina por explicarle cual es el motivo del porque actúa tan diferente, ama a otro muchacho, y lo deja. Kevin regresa al bus que lo traería de regreso y en su asiento encuentra el anillo que alguna vez le había obsequiado, sabia que la chica de al lado se había ido, su primer amor, su primer beso y que su vida no volvería a ser la misma jamás.

Mi ruptura con Winnie, que en realidad es C, no sucedió en un paseo al museo, pero casi sin darme cuenta, ella se estaba alejando, y no entendía porque, hasta que un día, apoyados en la pared del salón de clases, nos dijimos adiós, después de unos días entendí lo que había sucedido, mientras yo bajaba las escaleras, ella subía de la mano de otro chico, y tal cual le sucedió a Arnold, en ese momento supe que la chica de mi vida se había ido, que mi vida no volvería a ser igual.

“Algunas cosas nunca cambian, algunas cosas pasan, y aunque no sabía que iba a pasar con nosotros y adonde íbamos a llegar, sabía que no podía vivir sin ella”, dice la voz en off de la serie en la parte final de ese episodio 57. Se que ella, leerá esta líneas, y algún día volveremos a salir y regresaremos a los mismos temas. Si terminaremos juntos o no, si es el momento adecuado para regresar o no. Ambos nos hemos visto partir varias veces. Nunca sabremos donde estaremos en los próximos años.

Mientras tanto y aprovechando la tecnología, hoy he vuelto a recordar la serie con nostalgia y alegría, siempre me sorprende como la Súper Cooper, como la llamaban los amigos de la escuela de Kevin, siempre lo hacia quedar como huevo estrellado, cada vez que a la muchacha le daba un ataque de rebeldía y quería salir con otros chicos. Como decía su conciencia que le hablaba en la serie, “el amor te hace hacer cosas realmente estúpidas”, y si no me creen miren el episodio 58, cuando intenta reconquistarla.

[La segunda parte del episodio 57, "corazón roto"]


[La primera parte del episodio 58, "la aceptación", como sobrevivir a una ruptura]

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Nov 24 2008

El eterno enamorado



mee gustaa xd, originalmente cargada por Beauty Color’s.
Espero que uno de mis mejores amigos no se resienta después de leer este post. Después de todo, siempre en su animo por figurar, mas de una vez me pidió que escribiera algo sobre el, y como creo que su historia es estupendamente ilustrativa, asumiré el riesgo de contarla aunque me quede sin amigo.

Hace un buen tiempo que no lo veo, ni se de el, pero me acorde de el, justo hoy, mientras regresaba camino a mi casa, casi por combustión espontánea recordé aquella noche, en donde las circunstancias nos dejo solos en un bar con dos botellas de cerveza llenas, yo somnoliento intentando escucharlo; debo apuntar que eran casi las seis de la mañana; y el sumamente locuaz, prendido y con algo de añoranza hablando de su ex novia, una chica que aunque apenas bordea los 22 años, que al principio actúo como una mujer tranquila y responsable, todo lo contrario a mi amigo, quien bordea los 31 años, pero aun persiste en actuar como un adolescente despistado y desubicado de 18 años.

Durante los 19 meses que estuvieron juntos, mi amigo fue el gran animador de la relación, el romántico, el desinteresado, el incondicional, el fiel, el detallista, lo que para muchas mujeres seria el enamorado perfecto y para muchos chicos el perfecto saco largo. Cada vez que salíamos en grupo el se desvivía para que ella estuviese contenta y cómoda. Llegando incluso a reprimir su clásica hiperactividad y se quedaba tranquilo a su lado, con su cara de autogol cada vez que nos mofábamos de su comportamiento, que valgan verdades, nunca ha sabido ser.

Solo para que se hagan alguna idea de la yuxtaposición de su comportamiento. Cada vez que salíamos sin su novia, mi amigo solía beber como descocido, interpretar al payaso que no le importaba el que dirán en la pista de baile, sudaba la camiseta, fastidiaba a todo el mundo y en ocasiones cuando el trago lo dominaba, buscaba un contendiente para combatir mano a mano, y terminar de liberar la adrenalina reprimida a causa de conservar las apariencias cuando estaba con ella.

Lo contrario sucedía cuando salía con ella, mi amigo parecía estar sedado o anestesiado. Se pasaba la noche entera de la mano de ella, como si se le fuera a escapar, solo atinaba a vigilarla, parecía como si le hubiesen inyectado una fuertísima dosis de tranquilicina en su trago, apenas y bailaba el sonso.

Al principio, como dicen las chicas, “hacían una linda pareja”, nosotros estábamos algo aliviados que estuviera con ella, por que de algún modo, lo había moderado, había dejado de emborracharse todos los fines de semana. Habíamos llegado a la conclusión de que lo que nuestro amigo necesitaba era una enamorada para enderezarse, y ella había caído del cielo, para ponerlo en vereda. Es por eso que apoyamos su relación, y hacer que estuviera con ella, se convirtió en toda una misión imposible. Debo aclarar que mi amigo no era precisamente un galán a la que las chicas perseguían, si bien es cierto, no era feito, era algo tímido e inseguro.

Recuerdo la primera vez que la llamo para invitarla a cenar. Fue la decisión mas larga de la historia que me haya tocado compartir, después de seis largas horas dando vueltas alrededor de la plaza de la ciudad, poniéndonos en todas las posibles situaciones que le tocaría enfrentar en caso de una negativa a su invitación, todo para no parecer un huevon desesperado por afanarla. Lo hilarante fue que cuando finalmente decidió llamarla nos dio la medianoche y supusimos que como era una chica de su casa, debería estar durmiendo, así que decidimos dejarlo para el día siguiente.

Hasta que cuando finalmente llego a estar con ella, apenas y habían pasado dos semanas, un tiempo casi inservible para empezar a solidificar una relación, el huevas triste se la pego con nosotros, y se olvido de asistir a una cita previamente acordada con ella, obviamente nosotros no sabíamos nada, pero aun así para remediar nuestro remordimiento de culpa, decidimos aconsejarle que igual vaya a verla. En estas situaciones es imprescindible no llegar con las manos vacías, así que no se nos ocurrió mejor idea que robarnos unas flores de la procesión de la Virgen que en ese momento se llevaba a lugar al otro de nuestra ubicación.

Cuando el ha llegado a su casa, ella no se encontraba, todo cabizbajo, mientras se alejaba de la puerta, la vio bajar del auto de otro chico, enseguida boto el ramo de flores, y se acerco, esta vez a pedir explicaciones. Ella rompió en decenas de increpancias, suponemos para minimizar su culpa y trasladarla hacia el, logrando que el cediera y volvieran a retomar su romance. Nunca nos quedo claro, porque ella a la primera que el fallo, decidió salir con alguien mas, tampoco le exigimos a el una explicación, que tal vez nunca le quedo claro y mucho menos podía sustentar.

Lo cierto es que desde aquella situación, ella tomo el poder la relación, ella decidía cuando salir, cuando bailar, cuando ir a cenar. El pobre de mi amigo soporto sus desplantes, pataletas, idas y venidas. Cada vez que terminaban ella se esforzaba en que la viéramos en los lugares que solíamos frecuentar acompañada de otros chicos, mientras el huevon de mi amigo, se encerraba en su casa, esperando que ella lo llamara. Cosa que ocurría una vez que ella había disfrutado su break, para luego dudosamente arrepentida, regresaba a pedir disculpas y el huevonazo de mi amigo la volvía a escuchar y la dejaba invadir nuevamente su vida.

Existe una palabra para describir el caso de mi amigo, y es que el estaba “enchuchado”, no estaba enamorado como decía, sino que vivía atado a una cama, y con la esperanza de que algún día esa cama se convirtiera en algo mas sublime. Porque siempre que ella lo mandaba a volar con la excusa de que el invadía su espacio, el boludo una vez que la liliputense regresaba con el rabo entre las piernas, la perdonaba y cogían farfullando esas clásicas expresiones de arrepentimiento que las mujeres usan en su intento por recuperar a la persona que están perdiendo.

Hasta que una vez, ella decidió tomarse un break mas largo y dejarlo tirando cintura por alguien mas, fue la época mas disfuncional de mi amigo, volvió a vida bohemia, no había día en que no se emborrachara hasta llorar y romper todos los teléfonos que se le atravesaran en el camino del bar hacia su casa.

Lo cierto es que hasta ahora, después de dos años que no esta con ella, el aun la menciona, parece que el fantasma de su rostro no lo ha dejado cerrar el circulo. Si bien es cierto conforme ha ido pasando el tiempo su condición ha ido mejorando, supongo también ha ayudado que reciba terapia dos veces por semana, poco a poco lo ha ido superando. Ha vuelvo a ser el flaco jodido y mequetrefe, que a veces se la pega de bacancito cuando le sonríe una chica y de huevon cuando quiere acercarse a una que le gusta.

Por otro lado no hemos vuelto a saber nada de ella, pero esperemos la este pasando mal, por todo lo que le hizo a mi amigo, yo se que no es bueno guardarle rencor a alguien, pero díganme si no han tenido en su vida alguna de esta clase de mujercitas desgraciadas que nos atormentan y nos hacen desearle lo peor.

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